martes, 29 de septiembre de 2015

La poesía y los imbéciles

21 septiembre, 2015

Por Aldo Pellegrini

Aldo_Pellegrini

La poesía y los imbéciles
Revista Poesía, Nº 9, Buenos Aires, 1961
Aldo Pellegrini (1903 – 1973)

La poesía tiene una puerta herméticamente cerrada para los imbéciles, abierta de par en par para los inocentes. No es una puerta cerrada con llave o con cerrojo, pero su estructura es tal que, por más esfuerzos que hagan los imbéciles, no pueden abrirla, mientras cede a la sola presencia de los inocentes. Nada hay más opuesto a la imbecilidad que la inocencia. La característica del imbécil es su aspiración sistemática de cierto orden de poder. El inocente, en cambio, se niega a ejercer el poder porque los tiene todos.
Por supuesto, es el pueblo el poseedor potencial de la suprema actitud poética: la inocencia. Y en el pueblo, aquellos que sienten la coerción del poder como un dolor. El inocente, conscientemente o no, se mueve en un mundo de valores (el amor, en primer término), el imbécil se mueve en un mundo en el cual el único valor está dado por el ejercicio del poder.
Los imbéciles buscan el poder en cualquier forma de autoridad: el dinero en primer término, y toda la estructura del estado, desde el poder de los gobernantes hasta el microscópico, pero corrosivo y siniestro poder de los burócratas, desde el poder de la iglesia hasta el poder del periodismo, desde el poder de los banqueros hasta el poder que dan las leyes. Toda esa suma de poder está organizada contra la poesía.
Como la poesía significa libertad, significa afirmación del hombre auténtico, del hombre que intenta realizarse, indudablemente tiene cierto prestigio ante los imbéciles. En ese mundo falsificado y artificial que ellos construyen, los imbéciles necesitan artículos de lujo: cortinados, bibelots, joyería, y algo así como la poesía. En esa poesía que ellos usan, la palabra y la imagen se convierten en elementos decorativos, y de ese modo se destruye su poder de incandescencia. Así se crea la llamada “poesía oficial”, poesía de lentejuelas, poesía que suena a hueco.
La poesía no es más que esa violenta necesidad de afirmar su ser que impulsa al hombre. Se opone a la voluntad de no ser que guía a las multitudes domesticadas, y se opone a la voluntad de ser en los otros que se manifiesta en quienes ejercen el poder.
Los imbéciles viven en un mundo artificial y falso: basados en el poder que se puede ejercer sobre otros, niegan la rotunda realidad de lo humano, a la que sustituyen por esquemas huecos. El mundo del poder es un mundo vacío de sentido, fuera de la realidad. El poeta busca en la palabra no un modo de expresarse sino un modo de participar en la realidad misma. Recurre a la palabra, pero busca en ella su valor originario, la magia del momento de la creación del verbo, momento en que no era un signo, sino parte de la realidad misma. El poeta mediante el verbo no expresa la realidad sino participa de ella misma.
La puerta de la poesía no tiene llave ni cerrojo: se defiende por su calidad de incandescencia. Sólo los inocentes, que tiene el hábito del fuego purificador, que tienen dedos ardientes, pueden abrir esa puerta y por ella penetran en la realidad.
La poesía pretende cumplir la tarea de que este mundo no sea sólo habitable para los imbéciles.

martes, 18 de noviembre de 2014




He comprendido que no quiero otra cosa sino estar con aquellos a quien amo,
Que me basta con quedarme un largo rato cuando la tarde cae con aquellos que quiero,
Que me basta con sentir cerca la carne bella, la carne que es curiosa que respira y que ama,
¿No colma cualquier aspiración pasar entre gente y tocar a alguien, o rodear con el brazo el cuello de un hombre o el de una mujer?
No pido otra alegría, en ella me sumerjo como si fuera el mar.
El alma se complace en estar con los hombres y con las mujeres , con mirarles, con sentir su contacto, con percibir su olor, 
Todo es grato a las almas, pero es esto lo más grato"


WALT WHITMAN, Hijos de Adán

miércoles, 12 de noviembre de 2014

Escribir en el trabajo

Texto inédito y póstumo que Félix Romeo escribió para ABC Cultural

Día 07/10/2011 
Daria Galateria aborda en «Trabajos forzados» (Impedimenta) la vida laboral de algunos escritores: Orwell fue policía y marmitón; Bukowski, cartero; Kafka, agente de seguros; Giono, empleado de banca; Chatwin, experto en una casa de subastas... En este reportaje, algunosescritores hablan de la relación que han mantenido, o que todavía mantienen, con trabajos que no son la literatura.
Escribir en el trabajo
IMPEDIMENTA
Cubierta de la novela «Trabajos forzados»
Borges le nombraron, para humillarle, «inspector de pollos, gallinas y conejos», pero se ganó la vida como bibliotecario. Bolañofue vigilante de un camping, y en esa ocupación lo retrató en «Soldados de Salamina» Javier Cercas. Mercè Rodoreda se ganó la vida cosiendo durante su exilio en Francia: cosía todo el día, y sólo se veía con fuerzas para escribir cuentos y unos pocos poemas que enviaba a los juegos florales. Mutis trabajó para la Standard Oil, pero tuvo serios problemas de gestión que le llevaron a la cárcel, como cuenta José Ovejero en «Escritores delincuentes» (Alfaguara)García Hortelano era funcionario, Martín Santos era psiquiatra y Juan Benet, ingeniero. Agustín Fernández Mallo es físico,Guillermo Martínez, matemático, y Andrés Navarro, arquitecto.

viernes, 31 de octubre de 2014

"La sombra " de Edgar Allan Poe

A propósito de este fin de semana de muertos y almas vivientes os dejo este estupendo relato de Poe 

La sombra

         Vosotros los que leéis aún estáis entre los vivos; pero yo, el que escribe, habré entrado hace mucho en la región de las sombras. Pues en verdad ocurrirán muchas cosas, y se sabrán cosas secretas, y pasarán muchos siglos antes de que los hombres vean este escrito. Y, cuando lo hayan visto, habrá quienes no crean en él, y otros dudarán, mas unos pocos habrá que encuentren razones para meditar frente a los caracteres aquí grabados con un estilo de hierro.

           El año había sido un año de terror y de sentimientos más intensos que el terror, para los cuales no hay nombre sobre la tierra. Pues habían ocurrido muchos prodigios y señales, y a lo lejos y en todas partes, sobre el mar y la tierra, se cernían las negras alas de la peste. Para aquellos versados en la ciencia de las estrellas, los cielos revelaban una faz siniestra; y para mí, el griego Oinos, entre otros, era evidente que ya había llegado la alternación de aquel año 794, en el cual, a la entrada de Aries, el planeta Júpiter queda en conjunción con el anillo rojo del terrible Saturno. Si mucho no me equivoco, el especial espíritu del cielo no sólo se manifestaba en el globo físico de la tierra, sino en las almas, en la imaginación y en las meditaciones de la humanidad.

FELIZ HALLOWEEN